Espacio para la reflexión: La Educación de cada día

¿Cómo mejorar nuestra educación?, es una pregunta, que aunque uno no sea un experto diplomado en el tema, no deja de plantearse. Al igual que en una gran empresa, para que algo cambie, siempre se debe respetar una jerarquía dada. Como una pirámide debemos comenzar por la base, si queremos obtener buenos resultados.
Alguien una vez dijo que antes de pensar en un proyecto educativo, primero debemos saber qué proyecto de país queremos. Es entonces, cuando ésta deja de estar en las tinieblas y toma vida y color ante nuestros ojos.
Para mejorar la educación, no podemos copiar modelos obsoletos, o improvisar nuevos sobre viejas edificaciones. No es absurdo mirar más allá de nuestro horizonte, y observar otros modelos que tuvieron en éxito en otras sociedades.
La educación debe ser verdaderamente equitativa, y no solo en cuestión de contenidos a aprender, sino en todas sus formas, a ello se le agrega equidad en calidad. Debemos preparar el terreno para nuestros futuros gobernantes.
Acortar la brecha que existe entre el nivel secundario y la universidad, es una de las metas que tal vez deberíamos priorizar. El secundario no debe ser solo un camino de paso hacia otro escalón, dentro del sistema educativo. Es necesario que sea el conductor y proveedor de las herramientas básicas, para ingresar al espacio universitario.
Apoyar la escuela pública, no es vano a la hora de dar una vuelta de página a la vieja rivalidad privado vs público. La educación estatal, no tiene excusa para ser deficiente frente a la de las instituciones privadas. Debemos invertir en ella, como el granjero que invierte en su cosecha, sabiendo que a largo plazo obtendrá numerosos frutos.
Crear un proyecto educativo no es tarea fácil de realizar, cuando pensamos en la diversidad cultural y social de nuestra sociedad. No puede ser algo homogéneo, deber ser integrador, y adaptable a la heterogeneidad que nos enfrenta la realidad de un pequeño salón de clase.
Pero no por ello debemos confundirnos al hablar de adaptar las directivas de un proyecto cuando logra aterrizar en uno de los eslabones del sistema, como la institución educativa, con la desigualdad en la calidad de los contenidos a aprender, de una institución a otra. Ello no debe suceder, no hablamos de filtrar contenidos. Al referirnos en un comienzo de equidad en la educación, estamos aludiendo a una igualdad en el terreno de la calidad educativa.
Podemos adaptar el proyecto a cada jurisdicción, a cada escuela, a cada aula, pero la educación debe proveer a todos de las mismas herramientas.
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