Historias del siglo XXI : “Sin lugar para los débiles”


Esta es la historia de Juan, un hombre sencillo, inteligente, bonachón y tranquilo. Terminó sus estudios secundarios sin grandes inconvenientes, realizó algunos cursos de informática, una de sus pasiones,al igual que la lectura, entre otras. Comenzó con una carrera universitaria, pero luego por diferentes circunstancias la abandonó. Como un filosofo, reflexiona y cuestiona la realidad circundante, esto lo hace un “personaje” culto y pensante. Está casado con Julieta, una joven docente que conoció en un picnic de primavera, en los bosques de Palermo.
La vida de Juan hasta entonces, sin grandes sobresaltos, dio un giro importante cuando la empresa para la cual trabajaba, realizó un despido masivo en el cual se vio perjudicado.
Como el sueldo de Julieta, no era suficiente para pagar un alquiler y subsistir, de vivir en un pequeño departamento alquilado pasaron a alojarse en la vieja casona de sus padres, que naturalmente, les dieron asilo.
Juan se encontraba desocupado, y debía pensar en posibles soluciones para cambiar ese estado. Su primer aliado en su lucha contra la desocupación, fue la sección de trabajos del diario matutino, luego siguieron las consultoras, en las cuales registraba “asistencia perfecta”. A estas les precedieron, las visitas al ciber del barrio, en busca de páginas de bolsa de trabajos: trabajo.com, empleo.com, etc….Cada vez que se presentaba a un lugar por un aviso publicado en el diario, se encontraba con la imagen frustante, de la hilera interminable de personas, las cuales concurrían también por el mismo aviso. Pero Juan nunca rendía con los requisitos porque: no poseía estudios técnicos, no se hallaba dentro de la franja de edad pretendida, estaba fuera del perímetro de la zona de trabajo, etc……
Juan sigue desocupado, se levanta todas las mañanas, se mira al espejo, y este le devuelve la mirada de un hombre frustrado y cansado, al cual la naturaleza no le ha provisto todavía de canas a su abundante cabellera , ni de arrugas a su rostro, sin embargo, él ya se siente un anciano. El dato anecdótico, es que Juan apenas supera los treinta años.
El personaje central de esta historia, es ficticio, pero las experiencias vividas por él son reales. Han sido recogidas de personas “de carne y hueso” que pasaron por la difícil situación de encontrar un trabajo, y como nuestro Juan, se han encontrado con diversos obstáculos.
Son personas que han quedado fuera del sistema, él cual se ha visto de alguna manera afectado, entre otras cosas, por el bombardeo publicitario que promueve la utopía de “la eterna juventud”, y deja de lado a los más “débiles”.

Anuncios