El circo de la risa


A punto de llegar,ya se escuchaba el altavoz que provenía de una pequeña camioneta antigua que iba recorriendo las calles, anunciando: “El Circo Mágico está arribando a la ciudad, no te lo podes perder!!, miles de malabaristas en escena,… animales de todas las especies,.. magos increíbles,…y divertite con las travesuras de nuestros payasos!!”
Aquél circo, era muy especial, ningún niño que lo visitará se podría olvidar de él. En sus comienzos, transitaba por cada pueblo,y aldea de la zona, hasta que se hizo famoso, fue entonces cuando apostó por la gran ciudad. No le llegó la fama de imprevisto, sino por alguien en particular, nada menos que por uno de sus payasos, más precisamente Mandarín, llamado así porque que cargaba sobre su cabeza una peluca toda llena de rulos y anaranjada como una mandarina. Cada vez que hacía su show, el circo se llenaba de risas por doquier, fue así como de llamarse El Circo Mágico, pasó a denominarse, por el público,EL Circo de la Risa.
Pero, un día el payaso más conocido, dejo de reír, sus ojos se inundaron de cierta melancolía,y en vez de pintarse en su rostro una carita sonriente, se dibujó una haciendo “puchero”. Todos los integrantes del circo, estaba muy preocupados, ni hablar los del sindicato de payasos, que de inmediato presentaron sus quejas al mismo, alegando que un payaso que no sonríe no puede pertenecer al gremio de los payasos, dicho esto, le sacaron a Mandarín su carnet payasezco. Esto provocó que nuestro payaso se sintiera aun más triste.
Los animales también se preocuparon al respecto,hasta hicieron un casting para reemplazar al payaso, y entre otros, la hiena fue elegida en el rubro de “risa fácil”. Agotados de pensar, se dijeron: “Mm, ninguno de nosotros puede reemplazar al payaso, lo mejor que podemos hacer es tratar de entre todos devolverle su sonrisa”. Entonces, llamaron a los reidores más conocidos, a los contadores de cuentos, y los mismos animales también le contaban chistes. Uno de ellos fue el león, pero este era muy narcisista y orgulloso, y se reía de sus propios chistes. Tales es así, que al termina su relato frente al payaso,solo se echo a reír, y al abrir su gran bocota con sus inmensos dientes, al pobre Mandarín en vez de darle risa le dio un desmayo. Luego probó el oso con sus chistes, pero al finalizar su historia, también comenzó a reírse solo y le dio un manotazo al payaso para animarlo, que lejos de sacarle una sonrisa, provocó que le dieran seis puntos en su nariz de payaso.
A pesar de todos los esfuerzos, su sonrisa seguía sin aparecer.Hasta que a Gasparín, el mono acróbata del circo, se le ocurrió una maravillosa idea, conseguirle una payasa. Así fue, que viajaron todos los animales, de circo en circo buscando una, hasta finalmente la encontraron. Se llamaba Filomena, y también se caracterizaba por hacer reír a miles de niños. De regreso al circo,encontraron al payaso con su cara de puchero sentado en un rincón, entonces la payasa sin emitir palabra, se sentó junto a él, y Mandarín empezó a reírse a carcajadas y todos a sus alrededor se contagiaron de su risa.
Y colorín, colorado, esta historia de payasos se ha terminado.

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