A la vela de un sueño


Alguien una vez dijo:“Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos,éste sigue siendo un mundo hermoso.Ten cuidado. Esfuérzate en ser Feliz”

En camino de nuestra existencia, vamos colocando a la espera de cada puerta una vela, con la ilusión que en cierto momento alguna se abra y nos muestren del otro lado una señal .Pero a veces, ni siquiera el horizonte nos envía señales, hacia donde debemos dirigirnos, entonces acudimos a nuestra intuición audaz, pensando en ella como una guía salvadora.
Lo cierto, es que no todos los sueños se cumplen, y cuando una de nuestras velas se apaga, sentimos que la realidad adquiere un tono gris oscuro. Pero solo es un sueño en el camino, una puerta que no estaba destinada abrirse en el recorrido.

Si fuéramos matemáticos diríamos que la frustración es directamente proporcional a nuestras expectativas. Mayores son,mayor es el grado de frustración que se siente. Debemos alojar nuestros anhelos en aquello que valga realmente la pena.

Por ello, tenemos echar un vistazo a nuestra valija, y ver si los sueños más importantes se realizaron,si aquellos que nos llenan de color el cielo y de dicha el corazón, hoy están presentes.

La felicidad no es un caserón enorme, al cual uno llega tras mucho andar, ni tampoco un estado o un momento fugaz. Envuelve todo lo que hacemos para ser felices, que incluye a los pequeños instantes,y a los grandes momentos. También se encuentra en el día a día, acompañando nuestros errores y aciertos.

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