Cuando el azar intercambia fichas con el destino


Ese número que eligiste entre 1.000.000 de ellos; ese atajo que un día se te ocurrió tomar, a través del cual conociste a el amor de tu vida; ese asiento entre millares que te tocó en aquél salón, que te hizo conocer a quien sería tu primer amigo en la universidad; ese camino que por casualidad tomaste contra viento y marea, que logró que tuvieras una segunda oportunidad, para encontrarte con vos mismo.
Es imposible, no entrecruzarse con el azar.Todos los días tomamos decisiones pequeñas o grandes, para bien o para mal. Estas tienen siempre consecuencias, nos hacen tener un buen día o no; conocer a personajes maravillosos; ayudar alguien; estar en el momento justo y en lugar indicado; equivocarnos y aprender de nuestros errores. Cuánto de azar hay en nuestra vida cotidiana?, acaso no fue así como conocimos el amor? No siempre hablar de él implica estar hablando de números en una ruleta o lotería.
Muchas veces nos hemos preguntado, si yo hubiese estado en tal lugar a esa hora?, o si nada de esto hubiese pasado ? Es cierto, uno conduce su destino, pero a igual que un vehículo, en medio de su trayecto tropieza con hechos azarosos.
En ciertas ocasiones, no hay que preguntarse demasiado porque ocurren las cosas, simplemente suceden. O tal vez será que el azar intercambia fichas con el destino.

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