Día del Trabajador

Cuando conseguimos nuestro primer trabajo, sentimos que se nos ilumina el camino. Tenemos la sensación de “estar haciendo algo”, que nos permite ser “útil”. Adquirimos responsabilidades que promueven nuestro crecimiento personal.
Pero en el momento, en cual no poseemos un empleo, los sentimientos son diferentes. Existe un vacío, que nos remite a pensar que no estamos siendo “productivos”.
El ser humano necesita, sentirse capaz, como alguien que crea, piensa, y se relaciona con su entorno. No todos los trabajos son iguales, es cierto, en algunos podremos desarrollar y desplegar nuestras capacidades intelectuales y creativas más que en otros. Pero, sin embargo, nos hacen “dignos”.
Hoy dedicamos nuestro espacio, a todos los trabajadores, a los que tiene un oficio, una profesión, su propio emprendimiento; a los creativos; a las ama de casa, porque también ellas tienen una labor muy importante; a las personas que recolectan la basura de nuestras calles,etc…
Todos tenemos derecho a trabajar, y a tener un trabajo “digno”, sin explotaciones, ni vejaciones del alma.
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