Signos

A veces puede convertirse en nuestra propia cárcel, pero poéticamente es a la vez refugio del alma. Tal vez en ocasiones, pueda expresar aquello que las palabras no dejan traslucir en la superficie.Se choca con otros iguales a él, camina, anda, se mueve inquietamente en el espacio, o permanece en silencio, dejando que solo su sombra hable en su nombre.
Si nos descuidamos y perdemos de vista, que es solo eso, piel, huesos, sangre, venas…,nos convertimos en sus esclavos, esclavos de nuestro cuerpo. Siempre queremos cambiar algo de él, diferenciarnos o parecernos a otros. Sin embargo, no entendemos, que en la diferencia nace nuestra personalidad, somos aquello que él representa, nos hace únicos, aun teniendo un gemelo. Habrá algo que inevitablemente nos diferencie del otro. Podemos tener el mismo color de ojos, pero nuestra mirada será distinta entre otras, expresará lo que la propia alma grite o aquello que el corazón manifieste.
Quererse tal como uno es, en una sociedad donde se privilegia el mito de la juventud y la perfección, parece paradójico. Pero, es quizás la clave para no caer en las trampas del lado oscuro de un espejo, que puede volverse en ciertas oportunidades soberbio.
El cuerpo, es un referente de aquello que se aloja en nuestro interior, se encuentra lleno de signos, que hablan de nuestras preocupaciones, inquietudes,y sentimientos. Cuidarlo, no solo es alimentarlo bien, sino también nutrirlo de vida, y energía.
Ilustración:Deviantart
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