Mirada Perruna

El conocido mal de la indiferencia

Alguien podrá pensar que quienes amamos a los animales, con cierto exceso, no olvidamos de los seres humanos. Como por ejemplo, cuando encontramos un animal abandonado,y entonces,curamos sus heridas, lo adoptamos y le brindamos todo nuestro cariño.Se supone erróneamente, que quien realiza este acto de amor, no puede hacerlo mismo por un ser humano.

Baso mi afirmación, en un comentario que leí hace un tiempo atrás,en relación a un artículo periodístico que narraba un hecho de similares características. Y creo, que es al revés el planteo.

Es decir,la indiferencia no surge de golpe, sino que es progresiva e implica una evolución. Si soy indiferente ante sufrimiento de un animal voy serlo aún más frente al humano.

Obviamente,todo depende de nuestra escala de valores. Empezamos a cerrar nuestros ojos, ante un animal mal herido, luego frente a la extrema pobreza,a los que viven al intemperie, a los que no sobreviven ante el frío invierno, al trabajo infantil, al hambre, etc…

Entonces, pensemos un instante, si podemos juzgar un pequeño acto de amor que le brindamos a un animal abandonado, cuyo agradecimiento no nos será ajeno. Invito a que tengamos de vez en cuando una “mirada perruna” al respecto sobre todo aquello que sumergimos en el mar de la indiferencia.

Ilustración: Teacher By Anuk

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