El día que el cielo se acercó a la Tierra

Él quería llegar a las estrellas, e intento todo por cumplir su meta. Una vez le habían regalado un libro con hermosas ilustraciones de lunas gigantes y estrellas con hermosas mejillas rosadas,se llamaba:”Las estrellitas del cielo están de cumpleaños”. Nadie sabía bien por qué Tomás, se había obsesionado tanto con ellas. Se lo veía a menudo trepado de los árboles, y estirando una de sus manos como para tocarlas,obviamente sus intentos eran frustrados, pero él era tenaz y decidido.Hasta buscó información en los adultos de la familia,sobre cómo llegar a ser un astronauta,claro, que le falta crecer un poco,y tomar bastante sopa,ya que todavía era muy pequeño. Un día colocó sobre una pared, por afuera de su casa, una escalera bien alta, hasta el techo y cuando estaba por llegar al último escalón,se dio un tropezón y cayó sobre sus muñecos de peluches, que andaban alborotados por el piso del jardín.El colmo del imperioso deseo de Tomás fue construir un cohete, para ello, juntó muchas latas, maderas, tornillos,y un viejo volante de auto. Estuvo días trabajando en él, hasta finalizar su construcción.
Por supuesto, que por mucho esfuerzo y esmero que colocará en su invento, no iba a llegar a ningún lugar del planeta con el mismo,menos hacia el espacio. Sin embargo,una vez terminada su obra, esperó al anochecer, y se dirigió hacia su cohete improvisado e instalado en el jardín,se sentó en su pequeña sillita, que se alojaba dentro del mismo,y cerró su puerta de lata, e hizo un amague como queriendo encender los motores,y dio un par de volantazos.Esa noche se acercó al cielo, visitó y jugó con las estrellas, hasta conversó con ellas.De repente escuchó una especie de sonido, similar al golpeteo entre latas, abrió los ojos, y estaba Jazmín su hermana, preguntándole qué hacía metido en esa lata gigante, a lo que Tomás con una sonrisa le respondió: “estuve en el cielo visitando las estrellas”. Claro, era solo un sueño, pero para Tomás en su mundo de fantasías había realizado un viaje maravilloso al espacio, en un abrir y cerrar de ojos. Recordó ese día, como aquel en el cual el cielo se acercó a la Tierra.

Ilustración:Goodbye my space boy love by Meluseena
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