La libertad entre rejas

Recibimos en el seno familiar un “instructivo” que podríamos denominarlo: “el libro de la ética, la moral y las buenas costumbres”. El mismo, nos habla de lo que debemos o no hacer, del respeto, y de las reglas que subyacen a una buena educación, en síntesis,ese folleto de normas, nos permite insertarnos en la sociedad. Pero, este en ocasiones, se desdibuja frente a una realidad, provista de niveles de violencia, intolerancia, y falta de valores.
Hace un tiempo, veíamos a través de los medios de comunicación, adolescentes con cierto grado de violencia, la cual era proyectada entre sus pares. Hoy podemos decir que abrimos una nueva página, acerca de la agresividad impregnada en los más jóvenes.
El aula, se ha convertido en el escenario de hechos insólitos, por llamarlos de algún modo. Por intermedio de los celulares, se graban escenas donde se le falta el respeto a los profesores, en el transcurso de la clase, que generan indignación. Y nuevamente,empezamos revisar la cadena de responsabilidades,sin lograr llegar a buen puerto.
La figura de la autoridad, pareciera desformarse, a tal punto, que se halla cada vez menos visible. No hay jerarquías, no hay valores, y por lo tanto,ya no hay respeto.
Educar sobre la base de la libertad, no significa abusar de ella o tergiversarla. Sin reglas o normas que enmarquen la educación dentro de una institución, la hace poco susceptible de sobrevivir a esta dura realidad.
Siempre se habla, de invertir más en la educación, y es correcto el planteo. Pero, a la par hay que mejorar la calidad y los contenidos de la misma. Debemos crear programas, y redes de contención para que todos los jóvenes puedan insertarse en el sistema. Hay que prever y anticiparnos, a los posibles conflictos, que se presenten como desviaciones a las normas que respaldan el buen desenvolvimiento de la enseñanza.Para ello,será necesario tener a mano soluciones sustentables; incentivar la participación de la familia; y trabajar en conjunto con profesionales idóneos, que colaboren con el docente, a instaurar un ámbito armónico y factible para una educación mejor.
Esta última, debe promover la autonomía, y la responsabilidad en los jóvenes, porque de eso se trata la verdadera libertad.

Ilustración: Ornithophobia II By Larafarie

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