El oso celoso

De repente, me encontré perdido en un mundo que no conocía. Solía mirarme en el espejo, y gritar: ¡quiero sacarme este moño ajustado!,como si alguien me fuera a escuchar.
Compartir la habitación con un millar de muñecos, no me hacía feliz, me sentía poco importante, uno más del montón, que de vez en cuando recibía una caricia.
Ya nadie me abrazaba, claro, existían otros osos más grandes que yo. A veces, las personas necesitan abrazos enormes,y como mis brazos eran pequeños, solo podían ofrecer abrazacitos.
Nadie me oía, todos andaban siempre ocupados, salían y entraban del cuarto, y ahí estaba, solo en esa enorme repisa.
Ya no era invitado a tomar el té, a subirme a la mochila a dar un paseo por la ciudad,o a sentarme en la hamaca de la plaza. El sol, pasó a ser un desconocido para mí.
Mi casa era muy hermosa, contaba con grandes ventanas, por las cuales llegaba hasta mi hocico,el suave aroma de las flores del jardín.Pero, ya rara vez salía de mi cuarto.
Hasta que un día, leí un libro sobre un bosque encantado donde los deseos se cumplían, pero uno debía pasar toda una noche en él.Quise conocerlo, así que, recogí un par de galletas recién horneadas, frutas,y algunos trapos viejos.
Luego de una larga caminata, por fin llegué al bosque, guiado por el mapa que se haya dentro del libro. Al llegar la noche, sentí frío, y hambre, las galletas no eran suficiente alimento para mi panza, ni siquiera las frutas.Pronto, me dio sueño,entonces, junté un par de ramas, y con mis trapos, preparé mi cama. Pero, por más que quería cerrar mis ojos, el ruido del viento, de los pájaros, y los aullidos lejanos, no me dejaban dormir. Sentí miedo, era la primera vez que estaba lejos de mi casa y solo. La sombra de los árboles parecía tomar vida acorralándome. Tenía que ser valiente, había ido hasta allí para pedir un deseo:volver a tener los abrazos de Zoe, la niña más dulce que conocí.
Finalmente me dormí.Al llegar el amanecer, regresé a mi hogar, a la repisa, junto a los muñecos, pero cuando quise subir, unas manos me sujetaron y sentí un fuerte abrazo. Incliné mi cabeza,miré hacia arriba, y pude ver la carita de Zoe, estaba muy feliz de haberme encontrado, me contó en secreto, que me estuvo buscando toda la noche. Además me confesó, que por más que tenga muchos pero muchos osos, siempre me iba a querer, por lo tanto,no debía estar celoso. Ese día volví a ver el sol,a tomar el té con Zoe y a tener sus abrazos. Mi deseo se había cumplido.Ilustración: Shrimp By yo amo music
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