La "Dolly" del barrio

El otro día, caminando con mi esposo, nos sorprendió encontrar en una vereda, atada como si fuera un perrito, una oveja, sí, nada menos no? =) La pobre estaba excavando la tierra con sus patitas delanteras, en busca de alimento. Al acercarnos, le pregunté a mi esposo si las ovejas muerden?, no había estado tan cerca de una en mi vida. Él me respondió, que no tenía mucha idea, sin embargo, no iba a intentar aproximarse más. Tuve un poco de desconfianza, pero, mm…no pude con mi genio, tenía que acariciarle su cabeza lanuda. Ella levantó la misma, me miró con sus ojazos marrones,y prosiguió con su tarea. Luego, que nos retiramos del lugar, para continuar nuestra caminata, mi esposo, me dijo en tono gracioso, que no me extrañara si para fin de año, no encontraba la oveja en el mismo sitio,y yo le miré con cara de perro batata.
Es imposible no tener la imagen mental de un cordero patagónico al asador,o el dibujo de la cadena alimenticia, que había visto tantas veces, en los libros de biología. Me pregunté cómo uno llega a transformarse en vegetariano? En otros tiempos, el hombre supo subsistir, alimentándose de la caza y la pesca. Claro, que ese entonces, no practicaba el sedentarismo. Actualmente, el ser humano, puede disponer de algo llamado Delivery, o el supermercado, no hace falta que recorra kilómetros y kilómetros en busca de su alimento. Pero, volviendo a mi pregunta, creo que la respuesta esta en la humanización. Si, en la medida, que de repente trasladamos o proyectamos sentimientos humanos, hacia los animales. A veces, es inevitable, no creo ser el tipo de persona que podría criar animales, para luego transformarlos en alimento. Si adoptará una oveja, es probable que la humanice sentándola en el sillón a ver la novela de la tarde =). A las personas vegetarianas, seguramente, le suceda algo así. Haber presenciado, en alguna oportunidad, el sacrificio o el maltrato de animales, que luego, terminarán dentro de la cadena alimenticia, objeto de nuestra cena, puede generar repulsión o rechazo, en algunas personas. Saber lo que espera la naturaleza de nosotros, es un misterio, pero seguramente, le debemos respeto.Ilustración: Sheeps
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