Despertar el saber


“Espere unos minutos su información está siendo procesada”.
A lo largo de la vida recibimos un caudal de información proveniente de diferentes emisarios, entre ellos los relacionados con la educación. Pero, toda esa información es asimilada y procesada, al mismo tiempo? Una vez escuché a un profesor decir, que el conocimiento debía “madurar” en uno. ¿A qué se refería al hablar de la maduración del conocimiento? Comenzamos a hilar posibles respuestas a tal pregunta, y la mejor fuente, es nuestra propia experiencia. Cierto es  que la información que llega a nuestra mente, como diríamos vulgarmente, no ingresa por un oído y sale por el otro, de alguna manera, tenemos una enorme base de datos sobre ella. Esta no es utilizada, o procesada en su totalidad, permanece silenciosamente hasta encontrar una posibilidad viable para su uso, o que le otorguemos un significado. Podríamos decir  que quien le plasma un sentido a esa información latente, es otra más actualizada o relacionada con la misma. Pero quizás haya otro, en este proceso como nuestra propia maduración en términos evolutivos. Entonces, aprendizaje y maduración guardarían algún tipo de relación? Nuestro poder de síntesis y organización pareciera ser mayor  en la adultez que en la adolescencia. Ello incide a la hora de incorporar y asimilar contenidos durante nuestra estancia en el sistema educativo. Recuerdo lo tedioso que nos resultaba estudiar Historia en ese período de nuestras vidas. Tal vez precisamente porque nos encontrábamos tratando de organizar la propia historia personal, de ubicarnos en espacio y tiempo, en esa eterna disyuntiva de saber que uno ya no es un niño pero tampoco un adulto, entonces quién soy? dónde me ubico? Por tales interrogantes, entender la importancia de la Historia, que nos invita a resignificar el presente, y a proyectar el futuro, no sea fácil de asimilar como adolescente, en pleno proceso de reorganización psíquica. No podemos armar un rompecabezas ajeno sin antes haber armado nuestro propio rompecabezas con las piezas que nos provee la vida. Pero los tiempos en el terreno de la maduración no son tan precisos como las agujas de un reloj. El proceso se lleva a cabo de forma diferente en cada persona. No es en vano, toda la información educativa que recibimos, de alguna manera es guardada, lo cual no quiere decir que sea asimilada en su totalidad. Habrá que esperar a que despierte, o sea procesada con el tiempo dentro de la mente de cada individuo.Ilustración: Bookman By NoDate
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