El cielo en la tierra

Nunca volvemos a conectarnos con nuestras primeras impresiones. Es difícil recordar que sentí la primera vez que acaricie con los pies el mar, que roce tu mano, que mis labios se posaron en los tuyos. Aquél lugar me traía tantos recuerdos, de aromas, sabores e imágenes. Recuerdo nuestro primer desayuno juntos, una taza enorme de café con leche y una abundante porción de Lemon Pie, toda una delicia. Siempre volvimos a ese lugar pero las impresiones ya no fueron las mismas. He visto el mar varias veces en mi vida, pero jamás lo había visto de esa forma, mezclándose con el cielo, como absorbiendo su color, y un millar de gaviotas contemplando silenciosamente su majestuosidad. Ese mar azul e inquieto, que sin embargo, cada vez que lo veo, me transmite una paz tan inmensa. Me pasaría horas sentada sobre esas pequeñas rocas de su orilla, sintiendo esa brisa pura, que acarrean sus olas, y que me invita a soñar. No existe el tiempo en ese rincón, lejos la urbanización, el humo de las fábricas, el bullicio del tránsito, las preocupaciones… Está tan próximo al cielo, y a la vez tan lejano al paraíso. Un espacio intermedio donde siempre te vuelvo a encontrar. A veces, he pensado que es el cielo, el cielo en la Tierra.
Ilustración: Meet The Crescent By donjuki
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