A salvo

La lluvia copiosa,
casi violenta, golpea una y otra vez
sobre los vidrios de las ventanas,
que apenas escucho la voz de mis pensamientos.
Mi cuerpo se alegra de estar por fin en la cama,
a salvo de todo tormento exterior y ajeno.
Una taza holgada de leche tibia con sabor a miel,
sola me espera en mi mesa de luz,
mientras me convierto en un fantasma entre
las sabanas aun lisas, e ilesas de caricias.
La cortina blanca, que parece impaciente
yendo de un lado a otro, me hace sentir
que hay vida aquí.
Aun nadie duerme, y el viento hace guardia.
Ilustración:Qi By *Sortvind
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