L’arbre de vie

Hoy me llamó la atención, la nota de un escritor. La misma versaba sobre la repentina muerte de alguien perteneciente al mundo de la televisión, que aconteció en estos días. Y que a todos nos asombro. No es mi intención dar nombres o describir hechos que son conocidos.
Volviendo a la nota de este escritor, en ella reflexionaba sobre qué nos pasa cuando abordamos el tema de la muerte. Creo que hasta nos cuesta escribir o pronunciar esa palabra.
Cabe aclarar, que tampoco voy a emitir juicios de valor o transcribir su opinión. Porque se trata de expresarnos libremente y respetar las ideas de otras personas.
Solamente quiero traer a este espacio algunos pensamientos que quedaron girando en mi mente. 
Uno se pregunta porque la muerte de alguien que no conocimos personalmente, sino a través de los medios de comunicación, nos conmueve tanto.
Podríamos alegar que porque fue repentina y era una persona muy joven. Pero, además de ello, nos enfrentamos a nuestro destino. En una sociedad donde, como en más de una oportunidad he resaltado, prima la utopía de la eterna juventud, el éxito efímero, y no se le da un lugar privilegiado a la vejez como en otras civilizaciones.
El fantasma de la muerte, de lo finito dentro del infinito, aparecen como conceptos demasiados fuertes para ser asimilados.
Nos acostumbramos a vivir el día a día, que no es algo negativo si uno lo ve desde un determinado punto de vista. Pero sucede que en la cotidianeidad, nos olvidamos de priorizar lo esencial de nuestra existencia, para poder saborear la vida y beberla sorbo a sorbo hasta la ultima gota.
Ello se debe también, a que muchas veces nos creemos “gigantes”, inmunes, intocables..Cuando en realidad, somos pequeños puntos en el espacio, temporales, transitorios, con un cuerpo que se desgasta, que solo es una vestimenta que utiliza el alma.
Pensemos que al igual que una estrella que titila en el cielo, nuestra pequeña luz, esta destinada a apagarse.
Valorar, respetar y cuidar la vida, es la mejor lección que podemos aprender en los tiempos que corren.

Ilustración: Hot n cold by utopic man

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