De plumas y fantasmas

Alguna vez he contado sobre mis primeros pasos en la escritura, en aquella vieja máquina de escribir tan rebelde por donde mis musas solían navegar para darle vida a esas primeras prosas. Siempre he visto imágenes de poetas y escritores, sentado frente a sus máquinas con la sola compañía de la penumbra dándole cuerda a sus plumas.
Pero los escritores o “los poetas del alma” como prefiero siempre denominar a aquellos que no somos instruidos en “Letras”, sino que un día de repente tomamos un lápiz y un papel y empezamos a transcribir lo que nuestra alma nos dictaba, lejos de ser personajes solitarios a la hora de escribir, un mundo se nos abre ante nuestros ojos a la par que los dedos empiezan a bailar sobre el teclado, del cual brotan una multitud de haces de colores, ideas, sensaciones,y sentimientos. Nuestra alma despliega sus alas porque somos libres para poder volar con esa  maravillosa “máquina de sueños” que es la imaginación.

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