“Crítica de la razón pura”

Self Control by deardark

Ilustración: Self Control by deardark

Voy hablarles de un tema que me llamó la atención por estos días, sobre el cual he encontrado diversas opiniones, algunas a favor y otras en contra.

En el afán de entender el mar de las conductas humanas, hoy por hoy abundan las que se podrían denominar  “teorías reduccionistas”. Sin embargo, a mi entender,  la mente humana es demasiado compleja y su accionar va más allá de una simple red neuronal. No podemos programar y desprogramarla con un solo clic, introduciendo estereotipos o modelos, al igual que lo hacemos con un ordenador.

La necesidad de llenar todos nuestros interrogantes,  nos lleva a que no tengamos preguntas para hacernos, porque para todo tenemos una respuesta, y eso nos deja satisfechos por un tiempo, el suficiente para que surjan nuevas incógnitas.

Etiquetamos y categorizamos las acciones humanas con el objetivo de querer saber: ¿cuál es el mapa del éxito o de la inteligencia? ¿qué recorrido debemos hacer para llegar a ciertas metas? ¿cómo aislar la mentira de la verdad ? ¿De qué forma pensamos, creamos, recordamos o sentimos? Y el  peligroso automatismo aparece al pie del caño, listo para instalarse.

Siempre he hablado en este espacio de lo arriesgado que es la categorización generalizada. Un ejemplo concreto, es el contexto actual de una entrevista laboral, en la cual debemos cuidar “el lenguaje corporal” a rajatabla, como siguiendo el protocolo de un manual de gestos, con el fin de que el entrevistador perciba como sincero nuestro discurso.

El punto es que si bien los seres humanos en ciertos aspectos, nos parecemos unos a otros, nuestra forma de pensar, sentir y actuar es distinta.  Nuestra mente crea su propio lenguaje. Escuchamos, sentimos y vemos de acuerdo al diagrama de las percepciones,  y estas pasan inevitablemente a través del filtro de nuestras experiencias. Los lentes por los cuales miramos al mundo no se pueden cambiar fácilmente.

Al pretender armar un esquema del ser humano o de su mente, corremos el riesgo de que para entender al otro, tengamos que recurrir necesariamente  a “un diccionario de conductas”.  Así, aquello que llamamos mirada para muchos dejó ser el reflejo del alma, para pasar a ser un par de movimientos oculares predecibles en conexión con nuestro cerebro.

Cada persona es “única”, aprende, se relaciona con los demás, siente y percibe su mundo de acuerdo a lo que le dicta su alma. Sé que hablar de esta última parece poético frente a las pseudociencias.  Pero estas también tienen sus límites, y es allí donde debemos buscar la razón por la cual somos más que cuerpo y mente. En el lugar exacto en cual empieza hablar el alma, las preguntas dejan de tener respuestas.

El saber es ambicioso, pero también es sano tener interrogantes, dudar, y asombrarnos. Si damos todo por hecho, nos cerramos para escuchar otras voces igualmente válidas.

Fingir que podemos discernir quien es quien en este terreno, significa además actuar de determinada forma frente a los demás. De esta manera las relaciones humanas se opacan, debido a que no necesito tratar de conocerme ni conocer a alguien porque cuento con un folleto informativo preciso para ello.

Lo importante es no olvidarnos de SENTIR, de a veces dejarnos llevar por eso que llamamos intuición, aunque solo sea una “corazonada”.  Ser nosotros mismos no es un delito, por ello nos dejemos que  “los nuevos intructivos” nos digan cómo debemos actuar en nuestras vidas o quienes somos realmente.

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2 pensamientos en ““Crítica de la razón pura”

  1. jvare

    Es erroneo pensar que las explicaciones cientificas tengan que negar lo que son los sentimientos o lo que se llamó alma. Un ejemplo puede ser la luz del sol que hace germinar la tierra. sabemos lo que es el sol, sabemos la composición química de la tierra, pero todo unido, nos da el milagro de la vida de la cosecha.

  2. sil Autor de la entrada

    Hola! gracias por tu comentario. En el post lo que intento plantear es como algunas pseudociencias actuales tratan de reducir las conductas humanas a una especie de programa análogo al de un ordenador. Desde ese punto de vista, nuestra mente se podría reprogramar para resolver muchas cuestiones relacionadas con la salud, la autoestima, el exito, el aprendizaje, la memoria,..etc. Mi simple opinión, y esto es solo un punto de vista, como muchos otros, es que de esa manera se corre el riesgo de automatizar las acciones humanas.
    Saludos

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