Un lenguaje invisible

Hablando de miradas perrunas, quedó circulando en mi mente ese post anterior, sobre el texto de Hernán Casciari. ¿ Y  por qué amamos tanto a los perros? Bueno es simple, ellos no sienten rencor, puedes discutir con tu perro, pero a los dos segundos él se acerca y te llena la cara de besos. Hasta a veces pareciera entenderte más que un ser humano, porque puede percibir el miedo o el dolor. Los perros no pretenden ser perfectos, ni fingir, sino más bien, son espontáneos, transparentes, con pulgas o sin ellas. Muy por el contrario, las relaciones humanas son complejas, las personas prefieren quedarse con un malentendido, antes de conocer ciertas verdades. No siempre están dispuestas a brindarte una sonrisa, o saludarte con un beso, y eso a veces puede desconcertarte. Tambien es cierto que todos tenemos “nuestros días”, acompañados de nubarrones o de inmensos arco iris. Como una especie de montaña rusa nunca sabes que te puedes encontrar en el siguiente giro. Pero la realidad nos muestra que convivimos más con humanos que con perros, y no está mal debe ser así. Tal vez deberíamos aprender un poco de ese lenguaje invisible, pero eficaz que nos transmiten los animales.
Ellos no entienden de miradas extrañas, de moda, de política, aunque si saben cuando uno está por salir, y ahí protestan :) porque no quieren que los dejen solos. Las personas simplemente se alejan, a veces sin razón, y no le hacemos berrinches o damos vuelta la cucha, por orgullosos o simplemente porque no encontramos las palabras justas, y dejamos que se alejen o nosotros nos alejamos. Porque también de vez en cuando, necesitamos “espacio y tiempo”, dos cosas que no están en ningún diccionario canino. Las personas son prejuiciosas, viven fabricando grandes hipótesis de otras, sin importar si las mismas se pueden refutar o verificar mediante pruebas rígidas y empíricas, al igual que lo haría un gran científico. Pienso que les ocurre algo similar a cuando de repente crees ver, por ejemplo, un enorme cubo arriba de una mesa, y lo miras de un solo lado, si te acercas apenas puedes divisar otra cara, según la posición del mismo, pero si te corres de lugar o si te subes a una silla, podrás verlo de distintas perspectivas, hasta descubras que en realidad no es cubo, que tiene otra forma, y colores muy distintos a los que veías desde un principio. Sin embargo, es más probable que las personas solo vean una cara del cubo, y tal vez ni se acerquen demasiado a éste para estudiarlo en profundidad, por miedo a lo desconocido. A los perros no les importa si el día está nublado, si hace calor o frío, o si llueve. Las personas cuando comienza llover demasiado fuerte, solo corren.
Quizás, tomando el concepto del texto de Casciari, deberíamos tener más “hombres perros”. Con el tiempo la definición de “ser humano” se fue desdibujando, y tornando confusa, por los actos violentos del hombre. Entonces comenzamos a pensar en dejar de ser un poco menos “humanos”, para ser más “animales”, y de esa forma la humanidad sería algo diferente.

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