“Caminar a oscuras”

Siempre que se realiza un cambio en cuanto a las políticas sobre la educación surgen debates de todo tipo. En nuestra sociedad subyacen varios problemas sociales, entre ellos los comunicacionales, no tratamos de entender el discurso del Otro, o de intercambiar ideas. Más bien todo lo contrario, las imponemos, a la par de criticar, y categorizar los problemas. En definitiva, dividimos, sectorizamos, y nos volvemos más y más individualistas.
Es difícil, como alguna vez lo formulé por este medio, desprendernos de nuestra caja individualista, subirnos por encima de ese inmenso muro, debajo de cual cada vez más nos sumergimos, y poder ver todo un entramado social que nos trasciende. En un mundo donde hace falta más buenas ideas, que ideologías políticas. Además de empatía, porque indudablemente nos cuesta mucho ponernos en el lugar del Otro. Ello agrava y empobrece cualquier debate. En este caso, son los niños ese “Otro”, no son las políticas de Estado, ni los gobiernos, o un problema de “blancos y colorados”.
La educación sufre desde hace varias décadas el mal de la indiferencia. Ha sido desvalorizada, y desmembrada por planes educativos obsoletos. Porque siempre el acento se pone en sus ornamentos, pero nunca sobre su esencia, en su corazón, en los contenidos, en la calidad de los mismos, y renovar los métodos pedagógicos. Porque más allá, de su “pauperizacion”a través del tiempo, hay una realidad, el niño de hoy no es el mismo de ayer. Sin embargo, sigue aprendiendo igual, explorando el mundo que lo rodea, estimulado por sus pares, y teniendo a su alcance un abanico de espacios para expresarse.
No hay que confundir “exigencia” con “calidad” son dos conceptos diferentes, dentro de la enseñanza.
Lei por allí el término “burro”, es una palabra poco acertada para hablar de chicos que no necesitan precisamente más estigmas en sus mochilas.
No se trata volvernos más rígidos o disciplinados para enseñar, sino más aptos para hacerlo. De brindar en todos los niveles educativos calidad e igual de oportunidades “reales” a todos los estudiantes. Además, del respeto por la diversidad, y la individualidad.
No se puede decir a priori, si está bien planteado o no el nuevo sistema de evaluación, o si hay intenciones “Ocultas” de nuestros gobernantes en él. Pero, leí en un artículo de La Nación lo siguiente:”La designación de abanderados fue revisada. Ya no será necesariamente el mejor promedio el que porte la bandera; ahora los colegios podrán decidir que la lleven los mejores promedios o alumnos que se hayan distinguido en el desarrollo de alguna actividad científica, artística o deportiva representando a la escuela; también, alumnos que se hayan destacado por su labor solidaria, su aporte a la cultura o su desempeño en actividades de interés general en beneficio a la comunidad.” Y ello me hace pensar, si se premia no solo a los mejores promedios sino aquél que se destaca en otra actividad ya sea cientifica, deportiva o solidaria; esto no es una mirada algo más integrativa? No obstante, es cierto no resuelve todas las falencias.
Creo fielmente en la cultura del esfuerzo y del trabajo, como valores transmisibles. Así también, en una educación construida desde una multiplicidad de miradas. Pero para ello, también será necesario que los medios de comunicación, la familia y la sociedad en general, colaboren para darle un futuro mejor a la misma. No solo los maestros, y los padres son referentes para los niños, nosotros como adultos debemos dar el ejemplo, sin estigmatizarnos los unos a los otros por pensar diferente, y sin encasillarnos bajo banderas políticas. Porque sin educación, como dije alguna vez, caminamos a oscuras, pero sin el respeto y la tolerancia, nos hundimos en el mismo mar de la ignorancia.

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5 pensamientos en ““Caminar a oscuras”

  1. rukadecolores

    Estoy de acuerdo. Los cambios se inician desde uno mismo hacia los demás. Yo creo que los protagonistas de la educación, somos todos, tanto como educadores como estudiantes. ;)
    Salu_dicos

    1. sil Autor de la entrada

      Si, tenes razón al decir que somos los protagonistas, básicamente de nuestra historia, y como tales debemos hacernos cargo de las responsabilidades de cada uno. Y no buscar siempre los responsables, únicamente, en el afuera. Gracias por compartir tu reflexión. Saludos :)

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