“Epilogue”

De a poco el cielo se transforma, y comenzamos a despegar tímidamente un ala por fuera de esa pequeña burbuja que nos separa del mundo distante. El enojo se hace un lado y da paso a esa tristeza que ahora ha tomado forma de una diminuta araña que hace su nido en nuestra garganta por las mañanas. Todo se ve diferente a la distancia, con la razón presente. Los objetos oxidados de recuerdos hoy queman el alma, y se hayan plagados de sensaciones opuestas a las pasadas. El hoy nos hace entender que el tiempo ya no es un sujeto prepotente, que camina a nuestro lado, sino una suave sombra gigantesca que enlaza a todo alrededor y lo contamina, pero también lo sana y traduce a su lengua.
Llegando al último escalón del año, nuestro corazón no está más sabio, sino más envejecido por las ausencias. Sin embargo, permanece firme por las presencias que lo alimentan.

Anuncios