Archivo de la categoría: Anécdotas

Insomnie batata

Actualmente nos encontramos en la búsqueda de un nuevo hogar, y a la hora de hallar una casa para alquilar, debemos mencionar que tenemos dos hijos “peros”. Cuando hacemos alusión, a que uno de ellos es un perro batata, del otro lado del tel, nos dicen: “ah, pero el perro batata es una estatua,no?” Y..uno contesta que sí =), obviamente.
Pero, yo deseo desmitificar la creencia de que el perro batata es una estatua. Mi basset ya tiene tres años, como sabrán por este medio, es celoso, testarudo, hace berrinches y no es nada parecido a una escultura =)
Hay un detalle más, sip, puede sufrir de insomnio, si lo dejan dormir mucha siesta =)
Fue lo que sucedió, precisamente la otra noche. Habíamos dejado a los perros unas cuantas horas solitos, cuando regresamos a casa, les hicimos un par de mimos a ambos, miramos un ratito la tele, y luego nos dispusimos a dormir. Pero, nuestro perro batata, no quería dormir, estaba con toda la pila recargada, y si hay algo con lo cual le gusta jugar, es con sus orejas.
Habrán visto, que los basset tienen orejas bastante largas. Entonces, Felipe, mi perro, acostumbra a buscarse una de sus orejas, hasta que la atrapa suavemente con sus dientes, y te la trae como si fuera una pelota. Cuando te acercas a él,empieza a correr para que lo sigas. =)
Y a las dos de la madrugada se le ocurrió jugar con su oreja, para mí que o tenía insomnio o el cambio de horario lo afecto =)

Fotografía: Felipe (Mi batata)

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La "Dolly" del barrio

El otro día, caminando con mi esposo, nos sorprendió encontrar en una vereda, atada como si fuera un perrito, una oveja, sí, nada menos no? =) La pobre estaba excavando la tierra con sus patitas delanteras, en busca de alimento. Al acercarnos, le pregunté a mi esposo si las ovejas muerden?, no había estado tan cerca de una en mi vida. Él me respondió, que no tenía mucha idea, sin embargo, no iba a intentar aproximarse más. Tuve un poco de desconfianza, pero, mm…no pude con mi genio, tenía que acariciarle su cabeza lanuda. Ella levantó la misma, me miró con sus ojazos marrones,y prosiguió con su tarea. Luego, que nos retiramos del lugar, para continuar nuestra caminata, mi esposo, me dijo en tono gracioso, que no me extrañara si para fin de año, no encontraba la oveja en el mismo sitio,y yo le miré con cara de perro batata.
Es imposible no tener la imagen mental de un cordero patagónico al asador,o el dibujo de la cadena alimenticia, que había visto tantas veces, en los libros de biología. Me pregunté cómo uno llega a transformarse en vegetariano? En otros tiempos, el hombre supo subsistir, alimentándose de la caza y la pesca. Claro, que ese entonces, no practicaba el sedentarismo. Actualmente, el ser humano, puede disponer de algo llamado Delivery, o el supermercado, no hace falta que recorra kilómetros y kilómetros en busca de su alimento. Pero, volviendo a mi pregunta, creo que la respuesta esta en la humanización. Si, en la medida, que de repente trasladamos o proyectamos sentimientos humanos, hacia los animales. A veces, es inevitable, no creo ser el tipo de persona que podría criar animales, para luego transformarlos en alimento. Si adoptará una oveja, es probable que la humanice sentándola en el sillón a ver la novela de la tarde =). A las personas vegetarianas, seguramente, le suceda algo así. Haber presenciado, en alguna oportunidad, el sacrificio o el maltrato de animales, que luego, terminarán dentro de la cadena alimenticia, objeto de nuestra cena, puede generar repulsión o rechazo, en algunas personas. Saber lo que espera la naturaleza de nosotros, es un misterio, pero seguramente, le debemos respeto.Ilustración: Sheeps

"Un paseo por las nubes"

Abrimos de repente, nuestro archivo mental colmado de recuerdos, extraemos un expediente, y leemos su nombre en voz alta:”un paseo por las nubes”.
Recuerdo la primera vez, que me subí a un avión, por un lado estaba llena de ansiedad por experimentar esa “aventura”, pero, por otro, sentía un cosquilleo en el estómago, similar a cuando uno va a rendir un examen.
Primero ingresamos a un micro, sin pagar boleto =), él cual nos acercaría hasta el avión.
Una vez, dentro del mismo, mi ansiedad, hizo que fuera la primera en colocarme el cinturón de seguridad. Abrocharlo resultó fácil, no así desabrocharlo. Percibí, que era demasiado temprano, para tener el cinturón puesto, pero cuando quise sacármelo, encontré algunos inconvenientes. Hasta que una niña, que viajaba también en el avión, con algo más de experiencia, me instruyó de cómo quitármelo.
Sin darme cuenta, el avión comenzó a moverse, adquiriendo paulatinamente mayor velocidad, para finalmente despegar. Fue extraño, sentir como si mis pies ya no tocarán el piso, sino el aire. Hizo un par de balanceos, los cuales no me simpatizaron demasiado, hasta que finalmente se alineó para emprender el viaje.
Me acuerdo de ver, por a través de la ventanilla, las nubes como grandes pompas de algodón colgadas de un delegado hilo, y observar la ciudad, transformada en vestigios entre verdes y amarronados.
Cada vez, que subo a un avión recuerdo aquella primera vez. Son esas impresiones curiosas e inquietantes que marcan dulcemente nuestra alma.

Ilustración:Walking in the air By Dezera

 

Mentiras Piadosas

Solía pensar hace un largo tiempo, si no era decepcionante para los niños enterarse un día que las historias sobre Los Reyes y Papá Noel eran solo fantasías. Como aquella primera mentira que descubrieran en la infancia. Y tal vez esta generaría en ellos un trauma o una desilusión de la palabra de los adultos. Pero, un día afloraron por mi mente, quizás los únicos recuerdos impecables y latentes, que tengo de esos personajes de fantasía. Como ayer, tengo memoria, de una noche anterior a un 6 de enero; colocamos nuestros zapatitos junto con mis hermanos, al borde del respaldar de un sillón del living, por encima del mismo, se encontraba una ventana que daba al patio. Pensaba,en ese entonces, cómo los Reyes lograría llegar a mis zapatos con los vidrios de la ventana cerrados. Recuerdo que estábamos a la noche, en el comedor a oscuras mirando la tele, y al escuchar cualquier pequeño sonido proveniente del exterior de la casa,imaginaba que eran los pasos de ellos.Más tarde en la cama, mis oídos siguieron alertas, hasta que finalmente me venció el sueño. Al llegar la mañana, salté de mi cama, para dirigirme al sillón donde se hallaban nuestros zapatos, y me encontré con los regalos que nos habían dejado en su interior, como se imaginarán eran pequeños obsequios. Pero para uno, eran “grandes” y hermosos regalos. Corrí a la habitación para despertar a mis hermanos y avisarles que Los Reyes habían finalmente llegado =) Es un recuerdo maravilloso, que nos hace acordar de la ingenuidad, la dulzura, que contiene nuestra alma en la tierna infancia. Rescatar ese recuerdo hizo que se desprendiera de mis labios una sonrisa. Agradezco por esas fantasías o mentiras piadosas de los adultos, que nos hicieron felices tanto ayer como hoy a la distancia =)

Tu caniche se está volviendo un tanto agresivo?


Mmm.., entonces todavía no conoces a mi perro basset =) . Como sabrán, si han tenido oportunidad de visitar el blog, en casa hay dos perros, un batata y otro que lo encontramos en la calle, del cual ya contamos su historia. La cuestión, es que ambos viven bajo el mismo techo, por consiguiente comparten los mimos, y consentimientos. Antes Tincho dormía afuera en su cucha, pero al ir creciendo, fue acaparando más espacios en la casa,sumado al hecho de que en nuestras últimas vacaciones estuvo a cargo de sus abuelos, y estos lo acostumbraron a dormir adentro. Como resultado de ello, Felipe, nuestro perro basset, se vio invadido en su territorio, debido a que Tincho ahora duerme muy “pancho” en la casa. Entonces, está un poco como “Rebelde Batata”, tirando a rottweiler cuando se enoja, gruñe, hace berrinches, lo acosa a su hermano; a pesar de ello lo quiere, lo extraña cuando él se queda fuera de la casa cuando salimos o a la hora de cenar. Sin embargo, se ha puesto un batata celoso, posesivo y un tanto “patotero”.
De todos modos, sigue siendo el mimado y el bebé del padre y de la madre.

El sapo, mi lavarropa y yo

Un día encontré un sapo en mi casa acoplado a mi lavarropa, por cierto bastante gigante, me asusté, lo golpeé,y lo corrí al jardín. Él estaba allí con sus ojitos como preguntándome qué te hice yo? La verdad, nada más que asustarme.Luego, tuve remordimientos de conciencia por el pobre sapo, yo adoro a los animales, pero este “individuo” me inspira miedo por su apariencia.No es real, que detrás del sapo viene el príncipe azul, pero igualmente este bichito es inofensivo.
A veces reaccionamos cuando algo nos inspira temor, o es desconocido para nosotros, con barreras,y prejuicios.
De igual forma, nos comportamos en la vida, si no nos gusta la apariencia de alguien, cruzamos de vereda, buscamos otro asiento donde sentarnos, o nos ocultamos en nuestra coraza. Pero no podemos vivir temiendo que nos lastimen. En más de una oportunidad, cuando ofrecemos una segunda chance al otro, descubrimos sorprendentemente a una gran persona, debajo de las “extrañas apariencias”. Tal vez no fue su aspecto, sino una palabra, una frase, una señal, que hizo que nos escondiéramos en nuestro caparazón.
Los prejuicios nacen de nuestros temores, eso tenemos que sellarlo en el corazón como una gran lección a aprender, cada vez que conocemos a alguien. Demosle la posibilidad de abrirse, que nos muestre su interior, su alma.
Quizás si todos nos diéramos esa chance, el mundo sería otro no? Conclusión no voy a maltratar más a ningún sapo que deambule por allí.=)