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“Aprender a aprender”

Una vez escuché que cuando a un niño se le pregunta si puede cantar, bailar, dibujar, la respuesta es afirmativa, pero cuando se le hace la misma pregunta a un adulto la contestación difiere. El interrogante es: ¿qué nos pasó durante todo ese período? Lo que sucedió fue nuestra estadía por el sistema educativo. Nada mejor para sentirnos en plenitud y libertad que hacer todas aquellas acciones las cuales fueron “censuradas” para nuestro Ser. “No se puede bailar” o “se debe hacer hasta determinada edad”, “no se debe cantar, reír, soñar, escribir”, etc. Nos dijeron o dieron a entender que todas esas actividades tenía un período de tiempo, o les pertenecían a determinados individuos.
Ahora bien, no existe impedimento alguno para renunciar a ellas. De manera tal, que nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento musical o si nos animamos a hacerlo por nuestra propia cuenta. Así también, podemos bailar, cantar, reírnos, soñar, escribir nuestros pensamientos, principalmente expresarnos de todas las formas posibles.
La sociedad en general crece con esta concepción, con lo cual no solo tenemos que resistir al sistema educativo sino a la mirada social  “condenatoria” . Debemos empezar a educar a las generaciones futuras a tener otra mirada, no solo para que despleguen sus alas y sino para aceptar la imagen de una persona mayor bailando o besando a su pareja, porque hasta los sentimientos parecierán haber sido censurados. Hoy en día el discurso publicitario se hizo eco del adoctrinamiento cultural, en el sentido de avalar la utopía de la “eterna juventud”, dirigiendo sus mensajes exclusivamente hacia los más jóvenes, con el afán de que consuman determinados productos, obviamente no en base a los atributos de estos, sino a los valores impuestos que se les adjudican. Y citando a Oscar Wilde, en su novela El Retrato de Dorian Gray, podríamos afirmar: “el mundo es suyo por una temporada”.
Pero no me voy a detener en los medios de comunicación, sino en nuestra querida y vieja “escuela”. Seguimos teniendo una educación deficiente, porque no se reforman sus contenidos y métodos pedagógicos. Ello no es una novedad, y quiero centrarme en este punto.
Hace poco ví un video de esas charlas de TEDx, en él exponía alguien que a pesar de llevar las cicatrices del sistema pudo revertir su situación implementando, casi como “pequeños granitos de arena”, nuevas propuestas de educación desde su lugar de trabajo como educadora. Es maravilloso poder encontrar personas con ideas innovadoras, que se pueden discutir llevadas a la práctica o no, pero enriquecen a la enseñanza. Lo que planteaba esta persona era un modelo de escuela sin aulas, con tiempos y espacios distintos. Lo real es que “se le brinda a todos lo mismo, en determinado tiempo y lugar”.
Al respecto de esto, hace muchos años atrás ví un programa televisivo donde mostraba cómo se les enseñaba física a adolescentes de otro país, a través de ejemplos empíricos, donde ellos podría observar e interactuar sobre objetos reales y cotidianos. Y me llamó la atención porque cuántas veces deseamos que nos hubiesen enseñado física, química, o matemática, de esa forma. Cuando eramos estudiantes, y veíamos la pizarra plagada de fórmulas que hablaban de velocidad, tiempo, fuerza, no las podíamos asociar a la realidad. Parecía un lenguaje demasiado abstracto para descodificar, pero hoy como adultos al mirar nuestro alrededor, vemos un mundo lleno de matemáticas, de teorías físicas y químicas. Entonces, si está allí a nuestro alcance, por qué no les enseñamos a los jóvenes todas esas disciplinas aplicadas espacios y objetos concretos del entorno.
Hay una frase que rescato de esa charla de TEDx, que mencionaba anteriormente, “hay que enseñarles a los niños a aprender”. Esto significa dejar de lado conocimientos que el día de mañana se vuelvan para ellos obsoletos. Creo que cierta información nos va acompañar a lo largo de la vida, aunque otra será desechada con el tiempo. Es por ello debemos darles herramientas para que puedan pensar por sí mismos. Porque está en nuestra naturaleza, no hay un pensamiento único y absoluto. Pero la escuela de hoy no está preparada para ello. Enseña al que va a su ritmo, y el resto es solo una piedra de la cual no se hace cargo. La realidad es que todos aprendemos y pensamos de manera diferente. Sin embargo, la concepción de aprendizaje actual se basa en un pensamiento único, en antiguas escalas numéricas, curvas y estadísticas “exactas”. En este marco contextual, quien no se hallé dentro de la “norma estándar” quedará fuera del sistema.
Por último, tomo una premisa más de aquella charla, la construcción de la enseñanza sobre el error (resaltado con fibron rojo), que plantea esta educadora bajo una lupa crítica. Lo desacertado de esta premisa, precisamente porque aprendemos de los errores, de equivocarnos. Pero en la educación equivocarse no es aceptable. Y voy a mencionar un ejemplo pequeño, para que pensemos cuánto debemos cambiar. Cuando iba a la secundaria, la matemática no era para mí “la tierra prometida”, como seguramente tampoco para muchos, porque tal vez tuvimos una mala experiencia con ella, y me sucedía a menudo hacer largas ecuaciones y fórmulas correctas para un examen, pero como no prestaba mucha atención a esos pequeños signos al lado del número, siempre erraba antes de terminar en alguno de ellos y obviamente el resultado final no era el esperado con lo cual desaprobaba, aun cuando el planteo del problema era acertado; no obstante, los números son números y hay que respetarlos, eso al menos fue lo que nos enseñaron durante todo este tiempo.
Derrumbar edificaciones tan precarias y remotas, con raíces tan presentes, es una larga tarea, sin embargo, hay quienes que a pesar de remar contra la tempestad, aun creen que se puede cambiar las cosas si confiamos en las corrientes modernas. Se trata de construir una nueva escuela con sello propio, sin recurrir a modelos fracasados provenientes de otros lugares o exitosos pero dentro de otra cultura muy diferente a la nuestra.

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“Caminar a oscuras”

Siempre que se realiza un cambio en cuanto a las políticas sobre la educación surgen debates de todo tipo. En nuestra sociedad subyacen varios problemas sociales, entre ellos los comunicacionales, no tratamos de entender el discurso del Otro, o de intercambiar ideas. Más bien todo lo contrario, las imponemos, a la par de criticar, y categorizar los problemas. En definitiva, dividimos, sectorizamos, y nos volvemos más y más individualistas.
Es difícil, como alguna vez lo formulé por este medio, desprendernos de nuestra caja individualista, subirnos por encima de ese inmenso muro, debajo de cual cada vez más nos sumergimos, y poder ver todo un entramado social que nos trasciende. En un mundo donde hace falta más buenas ideas, que ideologías políticas. Además de empatía, porque indudablemente nos cuesta mucho ponernos en el lugar del Otro. Ello agrava y empobrece cualquier debate. En este caso, son los niños ese “Otro”, no son las políticas de Estado, ni los gobiernos, o un problema de “blancos y colorados”.
La educación sufre desde hace varias décadas el mal de la indiferencia. Ha sido desvalorizada, y desmembrada por planes educativos obsoletos. Porque siempre el acento se pone en sus ornamentos, pero nunca sobre su esencia, en su corazón, en los contenidos, en la calidad de los mismos, y renovar los métodos pedagógicos. Porque más allá, de su “pauperizacion”a través del tiempo, hay una realidad, el niño de hoy no es el mismo de ayer. Sin embargo, sigue aprendiendo igual, explorando el mundo que lo rodea, estimulado por sus pares, y teniendo a su alcance un abanico de espacios para expresarse.
No hay que confundir “exigencia” con “calidad” son dos conceptos diferentes, dentro de la enseñanza.
Lei por allí el término “burro”, es una palabra poco acertada para hablar de chicos que no necesitan precisamente más estigmas en sus mochilas.
No se trata volvernos más rígidos o disciplinados para enseñar, sino más aptos para hacerlo. De brindar en todos los niveles educativos calidad e igual de oportunidades “reales” a todos los estudiantes. Además, del respeto por la diversidad, y la individualidad.
No se puede decir a priori, si está bien planteado o no el nuevo sistema de evaluación, o si hay intenciones “Ocultas” de nuestros gobernantes en él. Pero, leí en un artículo de La Nación lo siguiente:”La designación de abanderados fue revisada. Ya no será necesariamente el mejor promedio el que porte la bandera; ahora los colegios podrán decidir que la lleven los mejores promedios o alumnos que se hayan distinguido en el desarrollo de alguna actividad científica, artística o deportiva representando a la escuela; también, alumnos que se hayan destacado por su labor solidaria, su aporte a la cultura o su desempeño en actividades de interés general en beneficio a la comunidad.” Y ello me hace pensar, si se premia no solo a los mejores promedios sino aquél que se destaca en otra actividad ya sea cientifica, deportiva o solidaria; esto no es una mirada algo más integrativa? No obstante, es cierto no resuelve todas las falencias.
Creo fielmente en la cultura del esfuerzo y del trabajo, como valores transmisibles. Así también, en una educación construida desde una multiplicidad de miradas. Pero para ello, también será necesario que los medios de comunicación, la familia y la sociedad en general, colaboren para darle un futuro mejor a la misma. No solo los maestros, y los padres son referentes para los niños, nosotros como adultos debemos dar el ejemplo, sin estigmatizarnos los unos a los otros por pensar diferente, y sin encasillarnos bajo banderas políticas. Porque sin educación, como dije alguna vez, caminamos a oscuras, pero sin el respeto y la tolerancia, nos hundimos en el mismo mar de la ignorancia.

Educar en el prejuicio

A través de este espacio, siempre he hablado de la educación, de su importancia, y de las falencias que la sumergen en un abismo. Hoy quiero hacer un capítulo particular sobre ella,  para referirme a lo que uno podría denominar “las pequeñas grandes cosas” que influyen en el Saber.
Cuidar de nuestra educación, es cuidar de todo su entorno, desde el eslabón más diminuto de la cadena hasta el más alto. Los docentes tienen una responsabilidad en esta gran pirámide que es el sistema educativo, entre otras cosas, de formar profesionales, nada menos. Al igual que el escultor, que puede ver más allá de una piedra maciza, porque tiene una mirada desprejuiciosa, que le permite visualizar algo que no se halla a simple vista, algunos docentes cuentan con esta capacidad en relación a sus alumnos, pero otros presentan grandes dificultades en este aspecto.
Este poder de observación, de recurrir a múltiples miradas, es aquello que nos permite abrir la mente. Cuando esto sucede, quien tiene la obligación de educar, puede ver al Otro libre de envolturas y brindar las herramientas que este necesita para su educación. Parece un concepto complicado, pero de ninguna manera lo es, se trata de enseñar despojado de toda concepción anticipada acerca de la persona que tenemos enfrente. Y un elemento importante es tener una buena comunicación. Esta no engloba solamente nuestro lenguaje verbal sino todas nuestras conductas. Sabemos que dentro del circuito comunicacional, hay un intercambio, en el cual alguien emite un mensaje y hay un otro que va interpretar el mismo, y de ello va a depender su respuesta. Pero cuando hay una interferencia o ruido en este circuito, se produce una mala comunicación. En el momento en el que el prejuicio se instala en la mirada de quien debe educar, sus conductas giran alrededor del mismo, y esto lamentablemente influye en la enseñanza, y quien debe recibirla.
Muchos estudiantes son rotulados mediante conceptos erróneos, basados en una mirada parcial y prejuiciosa. Hay quienes pueden revertir esos estigmas, pero otros no, y ello repercute en su futuro.
Educar sobre la base del prejuicio, no es educar, es cerrarse al diálogo, es carecer de mecanismos pedagógicos eficaces, y sobre todas las cosas, es oscurecer aun más nuestra educación. Pero, siempre dejo una ventana abierta a la esperanza, para quienes aman enseñar, formar personas integras, estimular e incentivar a crear un mundo mejor.

La ecuación perfecta

Se dice que todos somos creativos, pero ¿esto qué quiere decir? La creatividad no se circunscribe solamente a los artistas plásticos o a los músicos. En nuestra vida diaria nos enfrentamos una y otra vez con problemas pequeños o grandes, y ello nos obliga a analizar todos los puntos de vista, y las situaciones posibles que podrían llegar a resolver los mismos, por ende somos creativos. Como una vez dije por este medio, nuestro cerebro funciona de forma diferente en cada uno de nosotros, crea su propio lenguaje.
El término creatividad se usa mucho dentro del campo del diseño gráfico, más cuando hablamos del proceso creativo en sí.
Pero en este aspecto uno siempre escucha muchas voces, y  por ello no hay una visión absoluta, sino varias sobre el rol del diseñador, la creatividad y el proceso que conlleva a ella.
Hace muy poco escuchaba a un diseñador e ilustrador a quien admiro por sus trabajos, y este comentaba que no utilizaba ninguna técnica en particular para sus diseños, es decir, alguna formúla con la cual alguien hubiera tenido éxito anteriormente. Porque para él la formúla la tenía que hallar uno mismo. Y en esto coincido totalmente, no existen ecuaciones mágicas o técnicas exactas para que aparezca ante nosotros la famosa imagen de esa lamparita que nos ilumina o se enciende frente nuestros ojos.
A veces cuando uno quiere aplicar alguna técnica, no hace más que estrujar su cerebro con el objetivo de que encaje perfectamente. Que le haya servido a alguien, no significa que sea la adecuada para nosotros.
El camino lo tenemos que encontrar con nuestros medios. Y quiero detenerme en este punto, porque creo que es un mal de la educación de hoy por hoy.
En el afán de transmitir conocimientos a los alumnos, en ocasiones los docentes transfieren sus pensamientos, modos de percepción subjetivos, y no verdaderas herramientas. Creo que el conocimiento surge precisamente en esa zona intermedia, entre el educador, y quien aprende, que a la vez trae consigo sus saberes previos y sus propias percepciones acerca del mundo.
Este proceso de aprendizaje tal vez conlleva más tiempo, algo inconcebible en una sociedad que camina a pasos agigantados en relación a las invenciones tecnológicas y a la instantaneidad de la información que circula por este mundo virtual.

Sin embargo, seamos un poco idealistas y soñemos con un mañana donde tengamos una educación realmente integradora, que respete las individualidades y dé espacio a la creatividad. Y no este entrecruzada por intereses políticos. Una verdadera educación.

“Dead Poets Society”

Existen determinados “rumores” acerca de ciertas reformas en los programas curriculares pertenecientes a las escuelas medias, más precisamente en las que respectan a la Ciudad Autónoma de Bs As. Dentro de esos dichos, se hace referencia a la eliminación de materias como: física, biología,  informática, geografía, historia, filosofía, psicología y formación ética y ciudadana.
Lo primero que surge por nuestra mente, es la idea de que hay una intención acentuada, reiterada y casi histórica de parte de quienes nos gobiernan, de dejar que “el pueblo” siga permaneciendo bajo las sombras de la ignorancia.
El conocimiento nos ilumina, y atraviesa. A partir de él podemos adquirir un pensamiento crítico de la realidad que nos rodea. Y esta se encuentra precisamente impregnada de todas estas disciplinas como: la física, la química, la psicología, la filosofía…etc..Así, la historia nos permite, como ya mencionamos en alguna oportunidad, resignificar el presente y proyectar el futuro. Tal vez esto no sea viable para quienes deben representarnos, ya que si ojeamos en este maravilloso túnel del tiempo, todo proyecto educativo siempre estuvo ligado a un proyecto de país. Más aún, en la vida cotidiana, y nuestro cuerpo es fiel testigo, está colmada tanto de procesos físicos como químicos. La psicología, por su parte, atañe a todos nuestros procesos mentales, por ende,  su aprehensión conlleva al autoconocimiento y a una lectura más concisa del entorno social,  que permite mejorar las relaciones interpersonales.

La educación es uno de los pilares de la sociedad y hoy por hoy lamentablemente es una de las áreas más deficientes y vulnerables junto con la salud. Por ello debemos focalizarnos en mejorarla y no en terminar de devastarla con semejantes recortes en los planes de estudio. Más sabiendo que el nivel medio, en particular, desde hace tiempo debe modificar su calidad educativa, porque es precisamente el puente para que los estudiantes puedan continuar sus estudios ya sea en el nivel terciario o universitario. Los resultados de la toma de decisiones apresuradas, intencionadas y caprichosas sobre el corazón de lo que debe ser una buena educación, tienen asilo en el fracaso educativo.
El futuro y el progreso van de la mano de una enseñanza integradora, equitativa, y capaz de brindar a cada individuo en particular las herramientas necesarias para que pueda desarrollarse plenamente. De lo contrario, ya no tendremos: pensadores, filósofos, soñadores, idealistas o críticos. Seremos una “sociedad de poetas muertos”.

Con los pies descalzos: Sin educación no hay progreso posible

“Solo se progresa a través del estudio y la formación”

Es una frase para pensar, y que encierra una gran verdad difícil de transmitir.
En el anterior post, nos referimos a cambiar el concepto del éxito asociado a lo superficial, y a lo inmediato.
Sin embargo, poder darle un giro diferente, implica sortear los obstáculos que nos imponen las imágenes disparadoras, provenientes de los medios de comunicación,que proclaman a toda voz “el triunfo efímero”,y sin esfuerzo.
Plantear que solo se logra el éxito de la mano de la educación, es la clave para transformar el futuro de un país.
Por ello, debemos orientar a los jóvenes, en la búsqueda de una vocación u oficio. Derribando viejos mitos, como el hecho de no concluir una carrera es sinónimo de fracasar.
Vivimos en un mundo cambiante, y nosotros mismos somos seres que constantemente nos redefinimos.
La elección de un camino, puede ser definitoria en algunos casos, pero no en la mayoría.
La vocación a veces es un rompecabezas, que se van construyendo a partir de transitar por varios senderos.
Hoy en día el abanico de oportunidades es amplio, podemos optar por diversas carreras, tanto universitarias como terciarias.
Dentro de las primeras, encontramos algunas a las que podríamos llamar “tradicionales”, que han adquirido mayor preponderancia, por los significados que ellas encierran: seguridad economía, estabilidad laboral,…etc.
Pero existen otras, tal vez no tan conocidas, con las cuales también se puede acceder a una rápida salida laboral.
Lo importante es saber que en este terreno: “la primera opción no siempre es la que cuenta”, y que podemos equivocarnos.
Vislumbrar la pasión o las pasiones que se debaten en nuestro interior, es un aprendizaje, que debe ir acompañado de muchos cambios, que atañen a la enseñanza.
Debemos hallar la forma, para que todo lo aprendido no quede
en el olvido o sea clausurado.
Escuché, en un programa de televisión(“Argentina para Armar”), algo muy interesante para resaltar, que es la posibilidad de que existiera una certificación de los conocimientos o estudios intermedios,que uno adquirió en su paso, ya sea por una universidad o por una institución, sin haber finalizado los mismos.
El no haber alcanzado a culminar una carrera, no significa que no hayamos asimilado saberes en transcurso de esta, y que podemos aplicarlos en un trabajo.
De eso se trata, de abrir caminos, en una sociedad, en la cual hay miles de jóvenes entre 14 y 24 años, que ni trabajan ni estudian, donde la figura del docente aparece desvalorizada, y la educación media presentan muchas falencias, que dificultan la correcta transición desde el secundario hacia la universidad.
Recordemos que sin educación caminamos a oscuras y con los pies descalzos.

Ilustración:Dunite en unite principe By BenoitPaille