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Una ventana abierta

El cielo se tiñó de gris,como queriendo retratar el cuadro de aquel instante,y con gran suspiro ensordecedor, pequeñas gotas de lluvia, comenzaron a brotar de él.
Frenó del golpe,bajó de su auto, y corrió vertiginosamente por las calles,la gente pareció nublarse ante sus ojos, no había ninguna alma conocida; el ritmo de su corazón se aceleraba cada vez más,y quiso desplegar sus alas nuevamente para alcanzarla.
De repente, se encontró perdido en su propia ciudad, sintiendo que el cansancio que envolvía sus pies, y le cortaba la respiración,no era algo físico.La tarde en apariencia enmudecida, se convirtió rápidamente en noche. Quien portaba como único sonido de fondo, a la lluvia escurriéndose por entre los árboles.
Aquel paisaje se mostraba tan desolador, haciendo de su búsqueda un largo camino sin fin, por lo que creía perdido.Finalmente,esta lo llevo hasta el puente más próximo, allí bajo el triste destello de la luna, como una jugada engañosa de su mente,vio al igual que una fantasma en medio de la niebla, la figura de aquella mujer.
Todo ello paso, frente a una ventana abierta, de la imaginación elocuente atrapada en la máquina de escribir, de aquel poeta bloqueado por los recuerdos de amores lejanos. 

Ilustración:Dreams By Makzd

Bordeando el paraíso de recuerdos


Como si fuera ayer, recuerdo aquél perrito que dormía fuera de su cucha al igual que mi Tincho, llamado Snoopy, mi amado goma goma, y la dulce Sarah Kay plasmada en el respaldo de mi cama.
Parece que paso tanto tiempo, de cuando me invadía de paciencia al tratar de armar el cubo mágico, la emoción contenida que me despertaba en mi tierna infancia, el leer la historia de Annie, esa pequeña huerfanita que encontró una flia.Las tazas de leche compartidas con la banda de Piluso, Carozo, Narizota, y las infaltables galletitas Manon.Aun percibo el rico perfume de mi bolsita de plástico que me acompañaba todos los días al jardín de infantes.
Todavía añoro mi querido Clemente, y su fiel compañera Mulatona, el jugar a dar mil vueltas hasta marearme, tratando de transformarme en la Mujer Maravilla.
Tantos recuerdos, hoy afloran como huellas tibias que perduran en mi mente, de imágenes, sabores, fragancias de la infancia, que a pesar del tiempo, en este inmenso baúl de recuerdos de nuestro corazón, conservan vida.
Es un tesoro mágico, poder bordear, de vez en cuando, a través de la nave de la memoria por este paraíso de recuerdos.