Archivo de la categoría: Solo Líneas

Instantané

Crecer era un poco morir, en ese intento furioso y desgarrado, de consumir cada gota de la miel de la vida. Dejar de ser pequeño, desde nuestro refugio lejano. Como una sútil hoja que tentada por el viento huye de su árbol nativo hacia nuevos horizontes. Pero la ingrata naturaleza decide que su destino es allí, atada a él, sin poder volver a volar, haciéndose diminuta por el desgaste del tiempo. Crecer era dolor, dolor en los huesos. Una invitación a ser visible, en un mundo invisible para algunos. Crecer era un disfraz, una falsa quimera sobre la libertad. Un sorbo amargo de la más pura realidad. Crecer era una declaración del cuerpo como finito y de la mente, como infinita.

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Serenata de dos

Si piensas que
es difícil andar de dos,
piensa que somos uno
compartiendo las alas bajo el mismo sol.
Si no tienes
nada que decir,
recuerda que el silencio
también se puede compartir,
y que las miradas hablan mejor.
Si no ves estrellas
esta noche, mira más arriba,
verás que se han
escapando para jugar
contigo a las escondidas.
Si tienes demasiadas preguntas,
solo hazte una:
¿qué haces lejos
de mi corazón?
Y si siente que él
está lejos de ti,
abrázalo fuerte,
porque no encuentra
manera de decírtelo.

Sosiego

When_I_Say_Stop_by_boraboras

Veo las horas pasar frente a mí como una tropa de soldados caminando a un ritmo lento y repetitivo; veo mi pluma deambular a ciegas de un lado a otro sobre el papel blanco teñido de ayer; veo mis alas manchas de tinta y a mi musa revolotear a mis pies como una mariposa encendida; y veo un mar embravecido de palabras enjauladas en aquel tintero.

Ilustración: When I Say Stop by ~ borabora

Llave al Edén

Viajando en mi cohete de lata y cartón,
encontré la llave a un mundo muy lejos de sol.
Donde la imaginación puede volar sin límites,
y con un montón de personajes de peluche
orbitando a su alrededor.
Donde todos somos iguales, inclusive tu y yo.
Donde la inocencia baila sin disfraces,
y donde no hay ni perdedores, ni vencidos,
ni nanas que curar, ni fantasmas escondidos
en baúles llenos de vejez.
Pero un día perdí mi llave y regresé al mundo
de los objetos perdidos, donde nadie ve al otro.
Donde la mentira camina
desnuda entremezclada con la verdad,
y la inocencia agoniza de pie
bajo un sol enfermo de amor.
Cada noche cierro los ojos,
e imagino que vuelvo a sobrevolar
por mi pequeño planeta,
pero ya no hay personajes de peluche,
ni estrellas fugaces
a quienes pedirles un deseo,
ni cohetes de lata y cartón,
porque hoy ese mundo
solo existe en mi corazón.

Ilustración:Viaje en sueños by MonochRomaticDoll

Une nuit froide

En la fría noche, nuestros pasos deambulan por ese pequeño lugar del mundo que es la ciudad que nos vio crecer. Algunos viajantes silenciosos de ocicos fríos cruzan osadamente la avenida de las luces. La noche nos va cercando, hasta que nos detenemos en la petit París de la ciudad, donde nos espera un café husmeante con una porción de gâteau au chocolat que derriba cualquier objeción. No nos olvidamos que no estamos en Francia, ni en París, pero el aroma a bistró francés de aquél lugar obliga a nuestra mente a viajar imperiosamente con la imaginación. Antes de partir de nuevo a la calle, una moza se acerca con dos bolsas de cartón con facturas frescas del día que verán la luz en el próximo desayuno, y nos acompañarán en lo que queda de nuestro recorrido. La soledad se toma una pausa cuando en medio de la nada, se dibuja a lo lejos la figura de una pareja que detiene su mirada en una vidriera. No es una noche común, sino una vestida de recuerdos que quedará en nuestra memoria como tantas otras.

Entre sueños

Contemplo ese cuadro, en el que posa una bailarina. Mientras lo miro fijamente, ella cobra vida, y se despega del lienzo. Mira hacia un lado y al otro. Y un instante cierra sus ojos,
como si quisiera percibir cada paso, con la fibra más intima de su cuerpo. Siente como el aire contornear su rostro en cada giro, y sus pies se despegan del suelo, en solo repiqueteo mudo. Sus brazos son sus alas, rodeadas de silencio, sin embargo, entre sueños creer escuchar a un viejo piano acompañar sus movimientos. Miro una vez más el cuadro, y de nuevo la bailarina se sumerge en él, recuesta  su cabeza y su mirada se pierde en el blanco del lienzo.

Ilustración:Lost In Motlon By Kitty Meijering

Fuente:AllPosters.com

La Otra

Sentí que vivía otra vida, que no era la mía.
Que miraba por la ventana, aquella que creía pertenecerme.
Sentía y respiraba ese aire ajeno,
teñido de otros tiempos.
Vibraba por pasiones con sello anónimo,
y me perdía en amores no correspondidos
por desconocidos.
Sentí que vivía otra vida, que no era esta.
Que el jardín que cultivaba no era mío,
que aquellas flores no me pertenecían.
Y que aquel adiós, no era de mi despedida.
No era yo, era otra.

Entonces, me inventé esta, que sí me pertenecía.
Ilustración:One step by Lucem